Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche cayó sobre la costa envuelta en un silencio denso, quebrantado únicamente por el vaivén ritmado de las olas y el silbido leve del viento entre las maderas del Porche. Dentro de la casa del puerto, el calor de la estancia principal era un refugio perfecto frente a la brisa fría que bajaba de los acantilados.
Mia estaba sentada en el suelo de madera, apoyada contra la base del gran ventanal. Llevaba una camisa blanca de Antonio que le quedaba grande y le cubría hasta mitad del mus






