Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa luz del mediodía caía a plomo sobre el puerto, encendiendo el tono azul del agua y haciendo brillar la madera clara del muelle. El calor del verano se sentía en el ambiente, pero bajo el porche de la casa, la sombra ofrecía una tregua fresca cargada de olor a sal y jazmín.
Mia estaba sentada frente a la mesa de teca con un mapa desplegado de la bahía y varias fichas técnicas de la fundación. A pesar de los años, su capacidad de análisis seguía siendo impecable; ajustaba números con la






