Mundo ficciónIniciar sesiónEl auditorio del colegio oles a cera de piso, pintura fresca y al alboroto ahogado de docenas de familias acomodadas en las gradas. En la primera fila, Antonio Sepúlveda destacaba como una montaña de elegancia sobria. Vestía un traje gris sin corbata, con el primer botón de la camisa abierto, y la mano derecha firme alrededor de los dedos de Mia.
En el escenario, bajo una luz blanca que resaltaba los colores vivos del lienzo, descansaba la obra de Leo. No era un paisaje típico ni un retr






