Mundo ficciónIniciar sesiónEl calor de la mano de Leo sobre la suya era la única ancla de Antonio con la realidad. Tres días después de la cirugía, las quemaduras y la herida del costado aún le quemaban bajo las gasas, pero el alta médica ya estaba firmada. Apoyado en el marco del ventanal del piso corporativo que Mia había alquilado de emergencia para la consultoría, Antonio contemplaba el tráfico bajo la lluvia.
Vestía un traje azul noche impecable. Su imponente figura no mostraba flaqueza alguna hacia el






