Mundo ficciónIniciar sesiónEl pitido monótono del monitor cardiaco era el único sonido que quebraba la densidad de la habitación. Ese bip... bip... bip... lento, frágil, parecía colgar de un hilo a punto de reventar.
El olor en el área de cuidados intensivos era limpio, estéril, frío. Olor a antiséptico y a angustia acumulada. Mia no se había movido de la silla de metal junto a la cama en catorce horas. Conservaba la misma ropa de la noche anterior: la camisa blanca manchada de hollín y cercada p






