Me senté en la estancia y supervisé la tutoría de Carlitos y Serena. Serena estaba jugando al "juego del silencio" con su tutora. Mientras tanto, la mujer intentaba cada truco posible para que la niña hablara.
—No seas tan bebé. Tienes que responderle a tu tutora —reprendió Carlitos.
—Anda, linda. Tienes que saludar en español —la presionó de nuevo la tutora. Era la primera vez que presenciaba a una Serena tan terca.
—Respóndele. Ahora, Serena, o le voy a decir a Mami Buela —amenazó Carlitos.
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