~ Ónix
Camino de un lado a otro, flexionando mis dedos enguantados.
El aire en esta habitación está viciado y impregnado del olor a sangre. Las rejillas cerca de las paredes y la arenilla del suelo están impregnadas de la sustancia.
Hace muchos años que no vengo aquí. Desde que contraté a gente para que se encargara de esta tarea espantosa.
Pero hoy, tengo muchas ganas de enfrentarme al hombre atado a una silla frente a mí. Necesito liberar tensión, y él es el sujeto perfecto para desatarla.
Se