Sara entrecerró los ojos en dirección de Alan, ¿acaso le estaba creyendo?, le parecía tan sorprendente que la duda aún siguiera en ella, ¿por qué ahora sí le creía?
—¿Me crees? —pregunto ella con asombro.
—No puedes inventar tales cosas, y mucho menos lo del pasadizo, solo él y yo lo sabía, ni siquiera Azar, que siempre estaba en el palacio, lo descubrió —ella solo asintió y luego de un suspiro siguió con su relato.
—Su plan era que tu fuera el rey para el poder seguir teniendo todo lo que s