Las manos de Sara sudaban, sentía que en cualquier momento vomitaría, lo que acababa de saber estaba haciendo que todo dentro de ella se revolviera y sufriera de una manera que la hacía gritar del dolor.
Sara llegó a la habitación que tenía en el palacio y con rapidez tomó su maleta para colocar en ella las pocas pertenencias que tenía en ese lugar.
En ese momento escucho que la puerta era tocada y sintió como un frío recorrió su cuerpo por el temor, no deseaba que fuera Alan, no sabía cóm