Alan observo la puerta del hogar de la mujer que había hecho que estos últimos meses, fueran los mejor de su vida, pero aún no era suficiente para que él quisiera renunciar a lo que quería.
El hombre llevaba media hora en la puerta decidiéndose si tocar o no, no sabía que podría decir si ella lo volvía a interrogar sobre su exprometida.
—¿Piensas tocar? —Alan suspiró y se volteó para ver a su mejor amigo, El jeque sabia que Ronald estaba enojado, se lo dejo saber en todo el camino hasta aq