El avión aterrizó y las manos de Sara eran un manejo de sudor y temblores, no dejaba de pensar que las cosas se pondrían aún peor ahora que al final él estaba en su territorio, donde en realidad era él o lo que pensaba que era. Alan era un enigma para ella y cada vez comprendió que lo mejor era tenerlo lo más lejos posible.
Ella tomo su maleta y descendió los escalones del jet junto con el mejor amigo de Alan, cuando llegaron a tierra sintieron a Alan detrás de él, su mal genio era visible y s