Ninguno de los dos dijo nada más, caminaron dentro del palacio y se dirigieron a una gran puerta que impresionó a Sara, cada parte que veía le parecía más lujosa que la anterior, el lugar en realidad parecía de una realeza.
Alan abrió la puerta de su despacho y espero que ella entrara para cerrarla, en ese momento el palacio estaba solo sus guardianes hacían ronda, por lo que podría estar a solas con ella sin levantar sospechas.
—Toma asiento, quiero que miremos un par de cosas —ella asint