POV Cecil
Los últimos días habían sido una maraña de emociones, y cada vez que la madre de Alex llamaba para decir que traería a Aria, yo sentía un alivio extraño, casi egoísta. Me alegraba verla, sí, pero también me tranquilizaba saber que, aunque fuera por unas horas, la niña podía escapar de la tensión que se había apoderado de esa casa.
La primera vez que Aria entró corriendo a mis brazos después de todo lo que había pasado, la sentí más liviana, más frágil. La cargué, la besé en la mejill