POV Cecil
Aunque habíamos pensado que Alex solo se quedaría conmigo una semana, quizá dos, no contamos con que repentinamente sus padres decidieron quedarse en Londres todo un mes. Así que, poco a poco, sin darnos cuenta, Alex, Aria y yo fuimos adoptando una rutina natural. Nos turnábamos para cuidarla, compartiendo las responsabilidades con la misma complicidad con la que dos padres criarían a su hija.
No puedo negar que Alex ha sido un buen compañero. Sale de la oficina a las 12 para almorzar