UNA APUESTA PELIGROSA. Capítulo 7: La mujer indicada
KYLE LYNCH
—¡¿Podrías tener tantito tacto?! —exclamó Tina levantando su mano, dispuesta a abofetearme, pero su intento se vio frustrado por mis reflejos que parecían agudizarse cuando la tenía frente a mí, como si todos mis sentidos se agudizaran solo para poder percibirla mejor, con toda mi atención—. No creí que fueras tan pervertido. No aparentabas serlo.
—No suelo serlo… No de esta manera tan cínica —contesté observando su rostro—. Complace a este pobre moribundo. Mi hermosa, Tina, lléva