UNA APUESTA PELIGROSA. Capítulo 24: Atada a su prometido
TINA WILLIAMS
Cuando la mujer volvió a dejarnos solos. Separé los labios, sentí la boca pastosa. —Pagaré todo. Me haré responsable de lo que hice y…
—No quiero que pagues nada… —contestó con tranquilidad mientras tomaba uno de los bizcochos de la charola—. ¿Te gusta el chocolate? —Puso el pan sobre mi plato sin esperar una respuesta—. ¿Qué digo? A todas las mujeres les gusta—. Se limpió la mano con la impecable servilleta y entrecerró los ojos—. Necesito conseguirte un anillo.
—¿Por qué quieres