UNA APUESTA PELIGROSA. Capítulo 10: Como en los viejos tiempos
TINA WILLIAMS
Salí un par de veces para asomarme a su cuarto, era notorio que tenía pesadillas, tal vez dominadas por su coraje, pero cuando, en la siguiente visita, noté que era víctima de un dolor, no dudé en entrar y hacer mi trabajo.
—¡Largo! —refunfuñó, digno y ofendido.
Me acerqué al cajón de los medicamentos y tomé los necesarios, llené un vaso de agua y se lo ofrecí, pero como respuesta me botó todo de un manotazo. Suspiré apesadumbrada y regresé al cajón.
—Solo vete… Déjame en paz… —d