Mundo ficciónIniciar sesiónIDRIS LYNCH
Con el cabello aún mojado y usando un camisón tan viejo como la casa, la señora me encerró en el cuarto de ese hombre. Sabía que huir sin ayuda no era la opción, además, si el pueblo era tan unido como dijo esa desconocida, no saldría tan fácil. Todos eran cómplices de estos monstruos.
Paseé la mira







