IDRIS LYNCH
Se congeló el tiempo, mi piel se erizó y mi corazón se aceleró. En mi memoria se había grabado con fuego el rostro de Liam y al prestarle de nuevo atención, fue como repasar cada una de sus facciones que había capturado desde el primer día que lo vi, aquel de la subasta, andando por entre los compradores como un tiburón, sin despegar su mirada de mí.
Su frialdad me hirió en aquel entonces, pero eso no evitó que mi alma ardiera cada vez que lo tenía frente a mí y esta vez no era dif