IDRIS LYNCH
Estreché a mi hijo contra el corazón antes de quitarle el teléfono. Por un tiempo lo tendría que mantener incomunicado, aunque eso era imposible. Lo empujé con gentileza hacia la puerta y le dediqué una mirada de decepción a Evan. —Tienes razón, estoy acostumbrada a que hombres como tú y como Liam me humillen, pero intenta que mis hijos no se vean involucrados, ¿quieres?
Azoté la puerta del despacho, sabiendo que la única forma de detener ese escándalo era levantando la voz, dicien