Mundo ficciónIniciar sesiónIDRIS DOYLE
El señor Thomas me acercó una servilleta de tela mientras sus ojos parecían atónitos, recorriendo mi rostro afligido. —No… Imposible… —dijo en un susurro—. No tiene sentido.
—Tiene más sentido de lo que cree… —contesté intentando sonreír, aunque mis labios siguieran temblando&







