—Ese collar es falso.
Me giré de inmediato, encontrándolo apoyado contra el marco de la puerta, con los brazos cruzados sobre su pecho. Su mirada, oscura y afilada.
—¿Qué? —mi voz salió más baja de lo que pretendía.
Ronan avanzó un paso, y su presencia llenó el espacio como una tormenta a punto de estallar.
—Nunca tuve intención de darte el collar genuino —dijo con frialdad—. No voy a condenarme a una relación eterna contigo. Entre más pronto ambos cumplamos nuestros propósitos, mejor será para