ANASTASIA
Ya estoy corriendo, buscándolo, porque no me responde, internándome en el bosque, hasta que aparto unos arbustos y llego a una laguna oscura y entonces veo al cachorro.
— ¡Ana, mira los huevos! – me señala unos nidos en la orilla.
— Aidan, no me hagas más eso, que sabes que lo odio – le digo suspirando de alivio – Este no es el palacio, no corras imprudentemente.
Me acerco y se disculpa.
Nos entretenemos un rato, pero observo a mi alrededor a este sitio que por alguna razón me da