NARRADORA
El Beta vio que el Alfa Hakon se levantó disimulando su felicidad y se internó entre la maleza para ir al encuentro de su hembra.
Vincent, como hombre inteligente, intentó enmascarar que estaba muy sentado comiendo carne hasta ahora mismo.
No había pasado ni medio minuto cuando se escucharon las maldiciones y palabrotas de la enojada Anastasia.
— ¡Ana, espera, vas a incendiar mi pantano mujer! ¡Esto es cuero de primera! ¡Maldici0n!
Hakon rugió y Vincent salió de su cubierta de á