HAKON
Caminamos con antorchas por las orillas de una laguna estancada y de aguas turbias en esta pequeña isla, delante de mis ojos, la enorme y estrecha gruta que me lleva a la cueva subterránea.
— Quédense acá afuera como siempre, cualquier cosa, listos y alertas – les ordeno a los veinte guerreros y asienten haciendo una formación de defensa, pero que apunta a la cueva.
Aquí no es cuidarse de lo que pueda entrar, sino de lo que pueda salir.
Solo Carlisse y yo nos adentramos en ese sitio o