NARRADORA
Dalila caminaba seguida de Raven y Cedrick rumbo a su “oficina” privada, más bien un salón entero de sus pociones de bruja, yerbas frescas y cosas raras de experimentación por todos lados.
— ¿Me estabas buscando? – Dalila le preguntó al enorme pelinegro que esperaba en el pasillo delante de su puerta.
— Sí, sí, toqué y al ver que no estaba, ya me iba…— Vincent se quedó un poco confundido al ver la comitiva detrás de la Sacerdotisa.
— Bien, ¿era algo muy urgente? – Dalila abrió la