NARRADORA
Raven estiró la mano y la acarició, sonriéndole con cariño.
Se avivó, metiéndose entre sus dedos como respondiendo a sus mimos.
A Cedrick le picaban los dedos por tocarla, pero cuando subió su brazo, los pelos cortos comenzaron a chamuscarse.
Entonces forzó su poca magia de hielo y enseguida una calidez que le calentó el alma, jugueteó en la palma de su mano, como una niña reconociendo a su padre.
La sonrisa de tonto enamorado de su cachorra era algo bastante cómico de ver en un Alfa