NARRADORA
— No, no… — Anastasia solo coordinaba esas dos palabras mientras era manoseada, toqueteada, chupada y mordida.
Le estaba haciendo una paja a este enorme lobo desnudo, meneándose y gruñendo excitado contra ella, en el pasillo exterior del castillo, donde cualquiera podía verlos si pasaba.
¡Esto era una locura!, sin embargo, su loba seguía empujándola a buscar más, su cuerpo se derretía ante sus feromonas de cedro, su interior palpitaba buscando ser llenado y el calor en su sangre consu