NARRADORA
— Ya aquí, no nos queda nada. Uno de nosotros corrió a la manada, en lo que te quedaste inconsciente y todos los demás… fueron asesinados como me dijiste.
Bajó la mirada y habló con voz entrecortada.
El resto también tenía los ojos rojos y cabizbajos.
— ¡Recojan a sus sobrevivientes, las provisiones dejadas por los guerreros, iremos al castillo por el paso de las montañas! – exclamo delante de todos.
— ¿Al palacio? Es ahora un nido de Centurias, ¿de verdad crees que van a recoge