— Aaahhh, Cedrick así no puedo – me arqueo cuando baja su cabeza, su largo cabello platino me hace cosquillas en la piel y comienza a lamer mis sensibles pechos.
— Vamos… mmmm… ¿a qué esperas? – enloquezco de lujuria porque su mano ya no bordea y provoca, sino que dos dedos penetran dentro de mi coño y comienzan a bombear adentro y afuera en un delicioso ritmo que me tiene haciendo aguas.
Su otra mano aprieta y toquetea mis nalgas y su boca gruñe caliente, gime sensual y salivea contra mis seno