RAVEN
Corro hacia él y con la agilidad de mi pequeño cuerpo comienzo a pegarle puñetazos que él esquiva y bloquea.
Intenta agarrarme y hacerme una llave, pero en vez de escapar, como él me enseñó, lo dejo que me aprisione contra su cuerpo, quedando mi espalda contra su fuerte pecho.
Me retuerzo “intentando” zafarme, cuando lo único que estoy haciendo es restregándole todas mis nalgas contra su bragueta.
— Luna, no juegues conmigo – me susurra peligroso al oído y siento su respiración pesada con