Cedrick, el Alfa
“¡Se puede saber qué demonios estabas haciendo ahora mismo!”, le rugí a Eamon, mi lobo.
“¡Te das cuenta de lo que casi le haces a la loba de esa esclava!”
“Solo estaba oliéndola” me respondió así, sin más, haciéndose el desentendido.
“¿Oliéndola? Sabes que todos tus pensamientos lujuriosos llegaban a mi mente, ¿verdad?”
“No te vi resistiéndote mucho, sobre todo cuando la humana quedó desnuda frente a ti”
“¡Eamon, maldici0n! ¡Siempre estás fastidiándome con que te guardas para t