Raven
Ya estaba harta de desmayarme, esa era una maldit4 costumbre que tenía que eliminar.
Me encontraba acostada boca abajo y mi espalda ardía y dolía a morir.
“Raven, ese Alfa increíble, ¡nos salvó!” Sena me dijo y aunque lo intentó disimular, algo de admiración se escapó de su expresión.
“Sena, no te emociones, ese Alfa es peligroso para nuestro corazón”
“Bueno, solo dije que era increíble y además no puede negar que también babeaste al verlo, ¡incluso te le arrojaste encima!”, me puso los o