—¿Es en serio eso que me dices? —preguntó Claudia con incredulidad.
—Absolutamente amiga. Tienes que escoger. Si ellos comprueban que tienes una relación con Bellini no solo pondrán en tela de juicio tu ética profesional sino que tendrán el alegato perfecto para destruirte —respondió Julia con tono firme.
Claudia levantó la mano y le mostró el anillo que brillaba en su dedo.
—¿Estás viendo este anillo? —dijo enseñándole su mano— Es de compromiso. Paul me pidió ayer que fuese su prometida.
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