Claudia forcejeó para liberarse de Paul, pero él la sostuvo con firmeza. Ella intentó hablarle con la mirada, suplicarle, hacerle entender… pero el miedo la paralizaba. Estaba completamente aterrada.
—¡Hummm! —él presionó con fuerza su mano contra su boca para impedirle gritar.
Paul la observó fijamente, con una intensidad que rozaba lo perturbador.
—¿Me temes, verdad? Le temes al único hombre que te ha amado realmente, el único que ha sido capaz de todo para estar a tu lado.
Sin darle tiem