Los días avanzaron con una rapidez implacable, acercándola cada vez más al momento de la operación de su hijo. Esa cuenta regresiva llenaba a Claudia de una angustia constante, difícil de contener.
Sin embargo, no era la única preocupación que la asediaba. Mientras su mente estaba puesta en el quirófano y en la fragilidad de ese instante que se aproximaba, su realidad laboral no dejaba de exigirle respuestas. Su jefe la presionaba con insistencia por las ausencias en el bufete, recordándole un