"No hay instinto como el instinto del corazón."
Lord Byron
De regreso a su celda, Paul intentó sentirse bien, a pesar de que no podía olvidar la mirada de Claudia. Era evidente que ella no se esperaba algo así. Mas, él tenía que parar y ponerle freno a todo eso. Debía centrarse en salir de la cárcel y continuar su vida.
Para Paul había dos cosas que estaban prohibidas: enamorarse y tener hijos. Haber visto cómo asesinaban a su madre y todo lo que tuvo que pasar junto a su padre, era más que