Claudia regresó a la clínica, Thiago aguardaba por ella en el pasillo.
—Al fin llegas. ¿Dónde carajos te habías metido? —masculló entre dientes—.Tengo que ir a la oficina por un asunto importante.
—Si tenías que hacer algo, te hubieras ido. —replicó ella en voz baja—. Mi madre podía quedarse con él, mientras yo llegaba.
—Siempre tienes una solución para todo, verdad. —escupió él.
—No... ojalá pudiese tener siempre la solución para todo.
Lourdes se levantó del asiento y se acercó a su h