Cada vez, más dentro...
Minutos después, Claudia salió de la ducha y volvió a vestirse. Abandonó la habitación todavía con el cuerpo tenso y subió al auto. Germán la condujo hasta el centro comercial sin decir una palabra. El trayecto transcurrió en total silencio.
Al descender, ella percibió de inmediato su presencia constante. Germán no se apartaba de ella ni un paso. Caminó a su lado, atento a cada movimiento, a cada rostro que se les cruzaba. Claudia se sintió perseguida, custodiada por el guardaespaldas quien