Después de Germán dejar a Gertrudiz en la finca fue a su encuentro amoroso con Julia, llegó a su casa, ella había preparado un excelente desayuno para ambos y un exquisito postre que estaba segura, Germán degustaría sin titubear, su sexo almibarado. Tal cual lo planificado, desayunaron, conversaron un poco, luego los besos u las caricias prepararon la escena para el encuentro sexual.
Germán se desvistió, se internó entre las piernas de su conquista, saboreó con su lengua y labios los pétalos