La princesa Azalea y sus secretos descubiertos.
—Y finalmente… la señorita Azalea, mi hija menor —anunció el rey Falcón, un tanto desconcertado al ver a su hija correr tras el resto del grupo familiar.
Azalea llegó jadeando suavemente, con las mejillas encendidas más por la vergüenza que por el esfuerzo. El dobladillo de su vestido azul medianoche ondeaba tras ella como la sombra de un secreto. Se mantuvo a una distancia prudente del resto de sus hermanas, procurando no llamar la atención, pero era inútil. Su presencia destacaba de forma i