Embarazada en partida doble.
Cuatro meses, habían transcurrido desde la boda real, y el castillo se había convertido en un hogar para Azalea. Roderick y ella compartían sus días entre deberes reales, bromas cómplices, paseos por los jardines y noches donde el amor era el lenguaje predominante. Sin embargo, había una sombra que aún no se disipaba del todo.
—Azalea —dijo una tarde uno de los guardias—. Han llegado el rey de Falcón Haro de Leon y la reina Azucena de Benavides. Están en el salón de recepciones.
El color ab