Abeja en problemas.
Cuando terminan los bocadillos y las charlas sobre trivialidades —cosas como el clima, las últimas fiestas reales y los rumores sobre nuevas alianzas políticas—, Azalea se levanta, arregla suavemente la falda de su vestido azul medianoche y les sonríe a Louis y a Estefan.
—Ha sido un placer, de verdad —dice con esa dulzura que a ambos les hace doler el pecho—. Pero debo ocuparme de algunos asuntos antes de la cena.
Louis se pone de pie enseguida, como impulsado por un resorte.
—Nos veremos p