Aunque estaba con Jim, la molestia me carcomía por dentro. Pietro me observaba con su cara de pocos amigos, mientras Lucrecia prácticamente vaciaba todo el licor del lugar. Más allá, él estaba con esa rubia artificial de piernas largas. Era como si el universo quisiera ponerme a prueba.
Me levanté y me dirigí al baño, buscando un respiro, un lugar donde pudiera armarme de fuerzas para soportar este lugar un par de horas más. Aunque, siendo honesta, dudaba que pudiera resistir tanto.
Cerré la pu