¡¡¡El corazón de Ayseli se agitó!!!
Sus ojos se abrieron de par en par, mostrando su desconcierto.
—¿Qué…? —murmuró la hembra—. ¿Esto es una broma?
Ese macho tomó la copa de vino, la alzó despacio.
El rojo oscuro manchó sus labios un instante, lamiendo con su lengua el vino.
Luego negó con la cabeza, despacio, con esa seguridad arrogante que lo caracterizaba.
—No es broma —replicó el Alfa, con calma cortante—. Puedes ir por ahí y explorar… como una cachorrita en tierra nueva~
El