Capítulo 23
El rugido desgarrador de Matthew rompe el silencio de la noche. Su desesperación mientras la oscuridad envuelve la manada le hace rugir a su lobo interior.
Amelia no está. Su ausencia es insoportable y la culpa lo vuelve loco
—¡Búsquenla! —ordena con furia a su manada—. No dejen ni un solo rincón del bosque sin revisar. ¡Necesito encontrarla!
Sus lobos, obedecen leales, se dispersan entre los árboles, siguiendo cualquier rastro, cualquier olor que les indique que ella aún está cerca