Capítulo 65
Los ojos de Matthew se abrieron con una mezcla de rabia y miedo al ver a su hermana sostener un cuchillo, temblando, a punto de hacer una locura por culpa de ese maldito.
Sin pensarlo, se lo arrebató de las manos.
—Tranquila… —le pidió, con la voz quebrada.
Ximena lloraba, rota, confundida, aferrándose a algo que solo existía en su mente.
—Prométeme que no me vas a alejar de él —suplicó entre sollozos—. Déjame ser feliz… solo quiero eso.
Matthew sintió cómo se le partía el alma. Xim