En la noche del día siguiente, Luciana se estaba despidiendo de su hija que se encontraba con Camille.
—¿De verdad quieres quedarte? — Luciana no le gustaba estar dejando a su hija a cada rato, no había llegado a la vida de la niña para quitarle a su padre, sino para estar presente en su vida y ser una gran madre.
—Sí mamá, de verdad, no pasa nada, yo los alcanzaré mañana por la tarde — Luciana abrazó a su hija con amor y pertenencia.
—De acuerdo, pórtate bien, te amo — Luciana besó la frent