Cuando Luciana vio a Santiago salir del hospital lo abrazó con fuerza, ese hombre era su ancla.
—¿Cómo te sientes? — le preguntó él mientras la abrazaba con fuerza.
—Liberada, es como si el peso que tenía en mi espalda hubiera desaparecido. — Luciana aspiró el perfume de su hombre.
—Estoy muy feliz por ti cariño, ya liberaste esas cadenas que tenías del pasado y ahora empieza una nueva historia a mi lado por el resto de tu vida — Luciana lo miró con una gran sonrisa. Santiago la contempló po