Luciana nunca se había sentido como ese día, o si lo había estado no lo recordaba, Emily se había encargado de hacerlos reír a ambos, comía animadamente, parecían una familia verdadera, incluso respiraba profundo cada vez que podía, había quedado enamorada de ese lugar desde que lo vio.
También vio una faceta que le gustó aún más de Santiago, quién reía a carcajadas al oír a su hija, le hacía bromas que molestaban a la pequeña, incluso se quitó el saco, se subió las manos de su camisa y empezó